dos mil dieciocho

un año para el olvido que quedará en el recuerdo

viaje raro, introspectivo, sufrido en las soledades e intenso en cuestión social. coquetear con la depresión y al mismo tiempo sentir un estado de equilibrio pleno, fue como entregarse a la voluntad de un tornado invisible.


año que se vio perdido
de certezas y destinos
abstracto, desvanecido

en mares de ambigüedades
y replanteos profundos
cardumen de nimiedades
y tiburones oscuros

tocó mirar hacia adentro
encontrarse en soledad
ser colectivo, ser centro
y permitirse llorar

este año deprimente
de remansos y violencia
revolvió impaciencia y gente
estofado de indigencia
acefalismo, demencia,
rencor, amenaza y muerte

año de naufragio en dudas
y metáforas silentes
hoy se seca en el presente
hundiéndose en el pasado

¡qué el pan se traduzca en peces!
colores del nuevo año

se separaron las aguas
y el reflejo se hizo par
entre calles y pantallas
se ve el fondo de esa mar
mar que volverá a integrarse
cuando logre amalgamar
los bocetos de proyectos
con seres en libertad

un año mar para ahogarse
en raíces y volar
en flores de marihuana
para al fin resucitar
en las veras de los ríos
de los meses que vendrán

hubo que esperar que pase tiempo, replantear ideologías y sumergirse en la acción. momento para encontrarse, saltar a la improvisación, hacer para equivocarse, romper el aprendizaje y volver a ser canción.

dos mil diecinueve
¡fuerza!