volver del orsai

a quien escribe

dejás atrás un exilio de cuatro años en otro idioma. te alejaste un poco de tu cultura. descubrís nuevos tangos y milongas. volvés a teatros en subsuelos. empezás a indagar en literatura contemporánea, que viva atravesada por fenómenos sociales similares a los que vos vivís y tenga una perspectiva fresca, lejana de lugares comunes. salís a la naturaleza de la calle, curioso, a ver qué dice la ciudad donde naciste. alguien que conocés en un bar te presta un libro.

orsai-bar. apertura.

vos y los protagonistas


capítulo a capítulo te vas apasionando. te reís hasta las lágrimas, te emocionás a carcajadas. devolvés el libro agradecido. lo comprás, nuevo, para regalar. lo recomendás en los asados. contás en tercera persona historias que nacieron narradas en primera, que en realidad son referencias de historias hipotéticas. otra vez, tu realidad está poseída por la ficción. querés conocer más del autor. se trata de un gordo tierno que vive encerrado en su casa en pijama, que todas las semanas publica cuentos en un blog. es crítico desde el humor, es simple y ordinario en su vocabulario, sensible y profundo en su reflexión. empatizás con su tono, con su exilio, con su nostalgia. admirás su perspectiva de la vida y lo ves crecer a través de su obra.

sos joven, no llegás a los treinta. te vas a san telmo a ver la cara de aquellos nuevos tangos y milongas que le ponen música a tus días. el cantante principal es otro gordo que se acerca a los cuarenta. sus letras tocan asuntos cotidianos, añorando costumbres nobles y dando palo a los abusos de siempre. es un chofer de taxi de tolosa, risueño, atrevido y bonachón; que escribe unas letras impresionantes y con dos tremendos guitarristas y un percusionista que hace magia, toman vino en pingüino arriba del escenario. a cinco metros tuyo, cuatro personajes sonrientes te muestran la alternativa artística y te contagian ganas de vivir.

luces y ladrillos

conexión


pasaron dos años del regreso a tu ciudad natal. en ese tiempo te establecés laboralmente, descubrís nuevas pasiones, formás nuevas amistades, conocés a quien será tu pareja por al menos diez años. te movés, buscás, creás, disfrutás, conectás. eso, conectás. con tu ser y con otros seres. te animás a hacer conexiones: el autor del libro, el cantor de tangos. los dos conocen la herramienta del humor, la nostalgia del exilio, la precisión del lunfardo, los valores de tu pueblo, la pasión por el fútbol. los dos son gorditos que crecieron en los ‘70.

hace un año que el escritor no publica. hace meses que la banda platease no se presenta en vivo. aunque no te conozcan, decidís escribirles sin saber para qué: «hola, ustedes dos se parecen. hagan algo juntos.» en ese momento te enterás que jorge «alorsa» pandelucos, el cantautor de tangos, está muerto. le falló el bobo un mes antes de sacar el disco «13 canciones para mandinga». si te la cuentan, no la creés. acá va el artículo de página/12

luces y textos ilustrados

atrapado en orsai


hernán casciari, el robusto escritor, te responde el correo al toque. «qué loco, pedro», dice, y te cuenta que «alorsa» le gustaba muchísimo y se sentía muy identificado; menciona cuáles eran sus temas preferidos y te dice que se enteró, por vos, de su muerte. y se despide con un fatal «muy raro todo. abrazo!».

por ese tiempo pasa de ser escritor a editar una revista bestial: doscientas páginas sin publicidad de una calidad obsena, con escritores y dibujantes del carajo. te encanta la revista. le hablás a todo el mundo del nuevo fenómeno trimestral. te suscribís, te hacés distribuidor. sin darte cuenta, te obsesionás. y no sos el único. ya desde el primer número, la revista tiene una tirada superior a los diez mil ejemplares por preventa. viajás, en un citroen 3cv descapotable amarillo de alguien que no conocés, desde la estación de devoto hasta mercedes. vas a la presentación oficial en el estadio de la liga mercedina de fútbol. canta zambayonny y presenta osvaldo príncipi. muy raro todo. 

luces y tipografías

dar a luz


la revista orsai se edita durante los siguientes tres años. vos sos parte de un séquito de lectores fanatizado, que intercambia comentarios en cada publicación del blog y organiza locros comunitarios para disfrutar juntos cada nuevo número de la revista. de a poco, los seudónimos tienen rostro y vos tenés un nuevo grupo de pertenencia. los «borrachos que leen» son, de boca en boca (ó de clic en clic), aquellos que le dan más manija al proyecto orsai, que ahora planea abrir un bar en san telmo.

casciari, desde barcelona, pide voluntarios y ahí vamos. todo sea por la sede oficial del club. mientras unos consiguen el lugar, hay quienes desarrollan el modelo de negocio y otros que se encargan de la logística. vos tenés una tarde libre y te vas a pintar las paredes del futuro bar. la persona a cargo del proyecto sabe que sos diseñador, así que te propone (a cambio de birra) que te encargues de la iluminación del lugar, adaptando las páginas de la revista a formato lámpara.

visión cumplida


llegás a la inauguración. son más de cincuenta lámparas de led, en grupos de tres, con pantallas de forma cónica de unos veinte centímetros de altura, impresas en una especie de acetato, exhibiendo las portadas de las notas más destacadas de los primeros cuatro números de la revista. cuelgan desde lo alto, sobre cada mesa del bar, justo sobre la cabeza de la gente. lectores, distribuidores, escritores, ilustradores, fotógrafos, editores, etc. todos, en algún momento se detienen a ver las lámparas. todos los que te deslumbraron, quedan iluminados.

pasan algunos años. el bar y la revista dejan de existir. le perdés el rastro a hernán. ya no se intercambian mails drogados, ni respondés en comentarios a sus pedidos de quintillas. tiene un infarto. vuelve a vivir a argentina y se presenta en el teatro. vas a la primera función. más de lo mismo, hermoso. gana popularidad en la radio y la televisión. sigue presentándose en teatro y un día te enterás, tarde, que finalmente se cruzó con alorsa. sonreís, apagás la luz y te dormís escuchando un tango.

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